Procesos de tratamiento: así funciona el CTR de Valladolid

Gestionamos los residuos a través de 3 procesos principales: el tratamiento primario, la fracción orgánica y la línea de envases ligeros. Cada uno cumple una función específica y todos trabajan juntos para recuperar materiales, producir energía y reducir lo que llega a vertedero.

El tratamiento primario prepara y clasifica los residuos mezclados. Su objetivo es separar, clasificar o estabilizar los distintos materiales para que cada uno siga el proceso adecuado: reciclaje, valorización o eliminación.

Recepción y descarga en fosos cerrados

Los residuos llegan a la planta y se descargan en fosos cerrados para evitar olores y mantener condiciones controladas.

Apertura de bolsas y pretratamiento

Sistemas de trómeles y balísticos abren las bolsas y realizan una primera separación por tamaño y forma.

Separación de materiales valorizables

Imanes, sensores ópticos y separadores de Foucault identifican y separan metales, plásticos y otros materiales reciclables.

Derivación según destino

Cada material separado se dirige a su línea específica: reciclaje, compostaje, valorización energética o rechazo final.

Clave del proceso

Una correcta separación en origen mejora significativamente la eficiencia de todo el tratamiento primario y facilita la valorización posterior de los materiales.

La fracción orgánica —restos de alimentos y materia biodegradable— se trata mediante procesos biológicos controlados que permiten generar energía renovable y obtener compost útil para la agricultura.

Biometanización en vía seca

La materia orgánica se introduce en digestores donde microorganismos producen biogás, un recurso energético renovable que permite cubrir el 100% del consumo eléctrico de la planta.

Compostaje en túneles cerrados

Tras la digestión, el material pasa a túneles donde se controlan temperatura, oxígeno y humedad para obtener un compost estable e higiénico.

Afino y retirada de impurezas

El compost pasa por un sistema de cribado y separación que elimina plásticos, vidrio y otros impropios, mejorando su calidad final.

Clave del proceso

Separar correctamente la orgánica en el hogar permite producir más biogás y compost de mayor calidad.

Los envases ligeros (plásticos, latas y briks) siguen un proceso de clasificación automática que permite obtener materiales limpios y listos para reciclar.

Apertura y separación inicial

Los envases pasan por rompebolsas y trómeles que separan los materiales según su tamaño.

Separación óptica automatizada

Sensores ópticos identifican distintos tipos de plásticos y metales, expulsándolos mediante chorros de aire hacia cada flujo de reciclaje.

Cabinas manuales de control de calidad

Operarios revisan el material clasificado para asegurar que llegue en las mejores condiciones a las plantas recicladoras.

Compactado del rechazo

Los materiales no reciclables se compactan y sellan para su traslado al vertedero controlado.

Clave del proceso

Depositar bien los envases en el contenedor amarillo mejora la calidad del reciclaje y reduce el rechazo final.

Gracias a estas líneas, el CTR recupera más materiales, genera energía renovable y reduce lo que llega a vertedero. Separar bien en casa es esencial para que estos procesos funcionen.

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